La discusión eterna sobre si un líder nace con esas cualidades innatas o las adquiere durante su desarrollo personal, no parece terminar. Mientras unos piensan que hace falta nacer con ese “carisma”, otros consideran que no. Tomando como ejemplo las enseñanzas del coaching y liderazgo, evaluemos ambas posturas.

¿Cómo son los líderes que nacen?

Es innegable que hay personas con ciertas cualidades para hacer que otros les presten atención, los escuchen y también los sigan. Esta predisposición a ejercer cierta influencia sobre los demás, les sirve para ocupar cargos gerenciales dentro de las organizaciones que buscan personalidades dominantes.

A pesar de este hecho, también es evidente que las personas que muestran una inclinación natural a mandar no siempre cumplirán con la tarea de la mejor manera. Aun teniendo rasgos como:

  • Don de mando.
  • Confianza en sí mismos.
  • Carisma y extroversión.
  • Energía y ambición.
  • Inteligencia y dominio de su entorno.

Es posible que en algún punto de sus carreras deban aprovechar las técnicas de coaching y liderazgo para afinar ciertas habilidades. Aquí es importante entender que las situaciones pueden exigir personalidades específicas para que se puedan dar los resultados, de lo contrario, esas cualidades innatas no ejercerán su magia habitual.

El dilema de los líderes que se hacen

La capacidad de adaptación del ser humano es bastante amplia, por lo que muchas veces no es necesario presentarse como un líder natural para hacer el trabajo. No hay duda que son individuos que se verán en la obligación de esforzarse más para lograr ese efecto de atracción que no se manifiesta de forma espontánea.

Los líderes que se hacen deben comprender que cuentan con un potencial inherente para guiar a los demás. Este caudal de posibilidad debe nutrirse de conocimientos, interacciones, experiencia y toda una serie de situaciones para alcanzar dicho propósito. Esto no sucederá de un día para otro, pero habrá oportunidades para revelar ese carácter dirigencial.

De hecho, algunos expertos indican que no se requiere demasiado para ser un líder. Las cualidades esenciales para ello son: aprendizaje, inteligencia y oportunidad. Estas características básicas pueden llevar a cualquiera a manifestarse como la persona ideal en el momento preciso.

Clases de líderes para el coaching y liderazgo

Tomando en cuenta estas 2 categorías, encontramos líderes que están determinados por su carisma, estilo de dirección, personalidad e incluso por el cargo que ejercen. Partiendo de esto, podemos clasificarlos en:

  • Formales. Son personajes impuestos que ejercen su liderazgo debido al cargo que ostentan dentro de la organización. Estos jefes pueden ser naturales o no, y los distingue la autoridad jerárquica.

 

  • Informales. Son aquellos capaces de “arrastrar” a la gente sin tener que ocupar un puesto dirigencial. Cuentan con el carisma necesario para ejercer una autoridad personal o técnica.

En cualquier organización o en la vida, vas a conseguir personas que pueden manifestar una influencia innata o aprendida. No podemos decir que una es mejor que otra porque ambas son valiosas. Pero si sientes que necesitas coaching y liderazgo para aprender a ser buen líder o quieres trabajar algunas de tus capacidades, contáctanos.